Después del «sí»: cómo es el primer mes con Nemus
Cuando una empresa nos pregunta cómo es empezar a trabajar con Nemus, no hablamos de pantallas ni de procesos. Hablamos de cómo serán los primeros meses.
Egilea: Equipo Nemus

Cuando hablamos con empresas que están considerando adquirir una herramienta de digitalización, hay una idea que aparece por encima del precio. Lo que más preocupa a las empresas es su implantación: contratarla y después no saber adaptarse a ella.
Es una objeción razonable. Cada paso que se da en digitalización supone una gran curva de aprendizaje para las empresas.
Muchas pymes del sector forestal-maderero todavía no han dado el paso a la digitalización. No es resistencia al cambio: es prudencia. Cambiar la forma de trabajar de un equipo que lleva años con su sistema —papel, libreta, llamadas, Excel— no es una decisión menor. Y a esa preocupación se suma otra: la de contratar un software sin saber si el equipo lo entenderá, si las pantallas serán claras, si habrá alguien al otro lado cuando aparezca una duda.
Son miedos legítimos. Y son los dos que un buen proceso de implantación tiene que aliviar.
Por eso, cuando una empresa nos pregunta cómo es empezar a trabajar con Nemus, no hablamos de pantallas ni de procesos. Hablamos de cómo serán los primeros meses.
1. Visita al monte, no a la oficina
Lo primero que pasa después de decidir trabajar con Nemus es que un miembro, o dos, del equipo de implantación va a visitarte. No a una sala de reuniones: al terreno. A entender cómo trabaja tu empresa hoy. Qué pasa cuando llega un transportista, cómo se gestiona el albarán, dónde están los datos que ya tienes. Si no entendemos cómo trabajas, no podemos ayudarte a ordenarlo.
2. Configuración con tus datos, no con datos de demo
Nemus se configura con la información real de tu empresa: tus montes, tus vías de saca, tus lotes, tus clientes. No es una plataforma genérica a la que tú tienes que adaptar tu operativa. Es una plataforma que se adapta a la operativa que ya tienes.
3. Formación en contexto, no en sala
La formación con tu equipo se hace donde se hace el trabajo: en el monte, en la oficina, en la planta. Con los datos reales que se van a usar. No con ejemplos teóricos. Si una persona de tu equipo tiene que aprender a marcar toda la información y georreferenciación de un lote en Nemus, lo aprende cargando un lote real, no viendo una presentación en power point.
4. Un mes de acompañamiento, no un teléfono de soporte
Durante las primeras semanas tienes asignado un acompañante del equipo de Nemus. No es un teléfono al que llamas cuando hay un problema: es una persona que sabe cómo trabajas y resuelve dudas conforme aparecen. Las dudas del día a día, no las del manual.
«Esto es para empresas grandes»
A veces nos lo dicen así, literal. No es cierto. La implantación se ajusta al tamaño y a la velocidad de cada empresa: una PYME con tres personas no necesita el mismo despliegue que una industria con ciento veinte trabajadores, y lo sabemos porque conocemos el sector a fondo.
«Mi equipo no es muy de pantallas», también lo escuchamos a menudo. Es justo por eso por lo que la formación se hace in situ, en el entorno de trabajo, no en una sala de reuniones. La pantalla deja de dar miedo cuando se usa para algo que ya se hace, no para algo que tienen que aprender desde cero.
Nemus no termina cuando firmas. Empieza cuando firmas
Nemus empieza con una persona del equipo que va a verte al monte. Porque digitalizarse bien no es cuestión de software: es cuestión de quién te acompaña mientras lo haces y de quién está a tu lado para cualquier duda que surja.
Corta, transporta, entrega. Nemus se encarga del resto.
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